Señora Presidenta y miembros del consejo del Notariado.

Señor Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Notarios del Perú.

Señores expositores nacionales y extranjeros.

Señores invitados especiales.

Señoras y Señores, amigos todos.

Es motivo de gran satisfacción saludarlos y recibir a mis colegas peruanos con el afecto y la fraternidad de siempre, así como a los colegas de otros países quienes nos honran con su presencia y les doy la mas cordial bienvenida a esta ciudad de Iquitos, ubicada en la fascinante selva peruana y que de la historia se dice que esta hermosa ciudad se inicia con la primera visita de la misión jesuita en 1757 a las etnias selváticas, de ahí se arraiga la fe cristiana, justamente el nombre lo adquiere por una etnia llamada Iquitos situada a las orillas del rio Nanay.

Iquitos es bañado por el Rio Amazonas, el más caudaloso y largo del mundo y aquí cohabitamos con diversas tribus que han enriquecido nuestra ya mixturada cultura y se exterioriza en la música, danza y tradiciones, pero además en la comida, las mas variadas del mundo en la que los potajes selváticos han contribuido enormemente y hoy se sirven en los restaurantes del mundo.

Uno de los ingredientes de mayor connotación es la alegría y la amigable hospitalidad del pueblo loretano, gente sencilla en la que las clases sociales no distancian, ni hacen la diferencia.

Iquitos y el Colegio de Notarios de Loreto les dan amigos la más cordial bienvenida.

Desde el punto de vista notarial, el Decreto Legislativo Nº 1049, que actualmente nos rige, exige la capacitación como una forma de mantener debidamente actualizado al Notario en su quehacer funcional, a nuestro entender aún cuando no existiera dispositivo sobre el particular, consideramos y seguramente muchos estarán de acuerdo, que es una obligación personal la formación permanente y reforzamiento de nuestros conocimientos jurídicos, pero básicamente fortalecido el pilar fundamental de nuestro perfil, que es justamente nuestros principios éticos y morales ineludibles, irremplazable, e impostergable, para ejercer la función con idoneidad técnica y sobre todo con honorabilidad, en bien no solo de nosotros mismos y de nuestras queridas familias, sino básicamente, de la sociedad y de cada persona que la conforma, garantizando de esta forma la seguridad jurídica en todos los actos y contratos de los cuales participamos, porque este es un elemento y mas que ello, un valor consustancial, de nuestra función fedante.

Mucho se dice que las leyes que hoy se promueven nos afectan y tiene razón, se nos viene requiriendo bajo sanción información permanentemente para la lucha contra la llamada corrupción. Ciertamente no podemos dejar de reconocer que existe y cada vez nos damos cuenta que esta impregnada no sólo en el sector privado, sino público también, como un cáncer indetenible y agresivo que cala cimientos que antes creíamos sólidos.

La corrupción es el flagelo del siglo XXI y creo que todos los notarios en este hermoso País estamos convencidos que debemos colaborar en la lucha contra el lavado de activos, narcotráfico, trafico de tierras, minería ilegal y el financiamiento del terrorismo, y somos conscientes que esta lucha no podemos dejársela solo en responsabilidad de las autoridades publicas de nuestro país, porque el daño es general y nos afecta a todos. Créame Señora Presidenta, le digo a Usted como representante del Estado aquí presente, queremos colaborar y necesitamos para ello el apoyo, coordinación y compromiso con ustedes, para que juntos emprendamos esa lucha, pero busquemos mecanismos óptimos que nos brinden facilidades no solo técnicas, tecnológicas, sino legales que nos permitan afianzar ese mismo objetivo sin el temor de que se nos considere cómplices o parte de la mafia.

Los que estamos presentes somos notarios que queremos contribuir a la mejora de nuestro País, para desarrollar una mejor calidad de vida y ello empieza con la educación, con el fortalecimiento de los valores, con el respeto a todos y a nosotros mismos, de la justicia, que esta sea accesible y que además llegue a todos por igual.

En este sentido los invito colegas a emprender tareas de apoyo a las diversas autoridades y además a la sociedad con la labor solidaria, que brinde el acceso a los mas necesitados a nuestro servicio, a ser cuidadosos y estar siempre presentes activamente en nuestra tarea notarial sin delegar funciones a nuestro equipo asistencial.

Es importante que el notario comprenda el rol protagónico que desempeña en nuestra sociedad, en la facilidad de la vulneración de esos valores cuando éstos son delegados a un personal que creemos de confianza, pero que más por su propio interés que el de colaborar con nosotros como notarios.

Como miembro del Consejo del Notariado, he podido apreciar que el 80% de los procesos que han merecido sanción, son por mala praxis de los notarios al confiar desmedidamente en su personal y ciertamente evidencian que existe abuso, pero ello no deslinda de responsabilidad al notario, sino en realidad al sistema notarial y ello exige que nosotros mismos seamos más rigurosos.

No confundamos la labor de los notarios en el Consejo del Notariado o en los Tribunales de Honor, los que ejercen esa adicional labor, deben actuar con probidad, no con complicidad, sus sanciones deben ser ejemplares y los notarios que han cometidos faltas o delitos no pueden pretender ser absueltos, porque ello muestra un espíritu de cuerpo, que no hace mas que afectar al Notariado Peruano y de ahí que admito que esa es la razón por la cual, al ver inmunidad, se sigan promoviendo leyes que nos afectan mucho más y es terribles que justos tengamos que pagar por pecadores.

Notario que vende su juramento debe ser reprendido con todos los mecanismos legales porque resulta imperioso retirar a aquellos elementos que destruyen la imagen del notario probo. Es así como debemos defendernos nosotros mismos en salvaguarda de nuestra noble labor en bien de la sociedad y de nuestras familias y volver esa frase, atribuida a Joaquín Costa, que decía “Notaria abierta, Juzgado cerrado”.

Actuemos en este tiempo con mucha fuerza, unión y con el mayor interés de que nuestra obra sea reconocida por su propio valor en este tiempo y no después, para que se nos haga justicia. Eduardo J. Couture, jurista uruguayo y notario decía “El tempo es más que oro, el tiempo es justicia” y eso se logra con una labor administrativa rápida, oportuna y eficiente.

No temamos a la tecnología que integre nuestro sistema, es útil, cuando existe transparencia ello no nos va a afectar y he visto con buenos ojos los proyectos que se vienen trabajando con la colaboración puntual de diversos notarios y es por ello que puedo opinar y no conjeturar menos dejarme guiar de supuestos que no contribuyen al desarrollo ni a la modernidad, sino es que tratan de generar conmoción, que estamos por un buen camino. Es difícil aceptar el cambio, pero da tranquilidad cuando se nos invita a participar de ello, como es el caso, máxime si esta claro si son herramientas que no podrían desplazar al notario quien da fe pública y somos artífices de esa garantía de seguridad que una herramienta tecnológica no reemplaza.

Los principios esenciales de nuestra función son parte de nuestra propia vida al ser personas altamente capacitadas en lo jurídico y en lo técnico, pero sin perder el comportamiento ni sentido ético, porque sin moral, sin la buena fe, no seria posible la función notarial. No podemos perder de vista que una mala praxis nos da responsabilidad civil, administrativa, hasta penal.

Yo quiero finalizar agradeciendo a Dios por estar presentes aquí, a vuestros invitados y agremiados, así como a nuestra autoridades que hoy se han congregado para ser testigos de nuestra preocupación, de nuestro interés, pero además queremos transmitirles nuestro orgullo y esfuerzo como de nuestra hidalguía de reconocer los errores a causa de nuestra propia indiferencia al habernos aislado en nuestros propis problemas internos, para decirles que ratificamos nuestro compromiso con el Estado para trabajar en conjunto, aunados y lograr con este consenso y trabajo mutuo el trato digno y de respeto para el desarrollo de nuestra sociedad y del Perú.

Muchas gracias.